Estimulación anal para desflorar a la jovencita por detrás

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Al salir de clase siempre le gusta ir a casa de su vecino, un tío mayor que ella pero muy guapo y con pasta. Él la trata como una reina y la lolita lo compensa con sus artes de seducción y sus besos. Pero ella esa tarde quiso probar algo nuevo, que le daba miedo, pero que también deseaba con locura. Probar el sexo anal era una de sus fantasias. Y el hombre con mucha paciencia tuvo que estimular y lubricar su ojete para que estuviera bien dilatado. Cuando por fín se la ensartó ella gimió y hizo un pequeño grito de dolor pero luego fué seguido de muchos jadeos de placer.